TONO DORADO


León, Mayo de 2009. Siguiendo con las reflexiones sobre el contraste entre los reflejos y la realidad externa, comentado en los textos de varias de las fotografías anteriores, aquí se muestra un diáfano ejemplo.

Algo más de la mitad de la foto refleja una calle de la ciudad (con un tono dorado). El contenido de dicha sección, tanto en la acción como en la dirección de los protagonistas (peatones y vehículos), es justamente opuesto a lo que ocurre en la realidad, la otra parte de la toma, la que solamente ocupa una parte de la fotografía (sección izquierda). Los protagonistas se mueven realmente en la dirección contraria a la que aparece en el espejo.

El fotógrafo aparece retratado, ...¿o le retratan a él?...

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