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NOVENO CÍRCULO: APPLE

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  Poco antes que The Beatles (pero bastante más que Steve Jobs) hicieran negocio con la imagen de la manzana, Apple ya existían. Desde el IX Círculo que conectaba el Infierno de los Traidores con el Centro de la Tierra, para unir desde allí, atravesando un cono invertido, la oscuridad con la esperanza del Purgatorio, Dante Alighieri pensó recrear el mundo de los incrédulos. Traspasando ese eje simbólico, Dante vislumbró un Paraíso dividido en Nueve Cielos. En aquel IX Círculo, el que correspondía al Cielo de Cristal o Primer Móvil, los Coros angélicos loaban la Divina Unidad del Amor, " el que mueve el sol y las demás estrellas ". Sin ser aun conscientes de ello, Apple ya existían. Paul Valery (y también Shelley) imaginaron que todos los poemas forman parte de un poema universal inacabado. Borges traslada también este símil a la acción de un lector que recrea la propia obra del escritor de manera distinta. Jeff Harrod, bajista del grupo galés Apple, compone en " The Othe

OCTAVO CÍRCULO: PUSSY

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 Se que no servirá de mucho, pero hasta que ese ingeniero alemán jubilado (Schultz, antiguo profesor dela prestigiosa Academia Hütte) se decida a facilitarnos el endemoniado acceso al parking en obras del aeropuerto de Zurich (hablo de una ciudad que será nuestro próximo destino), me declaro en modo de espera. Dicho esto, no es que piense dejar de ser aliado de ese devoto lector obsesivo (que me tiene felizmente prisionero de 9 a 12 cada mañana) pero sospecho que si, en un repentino acto de contricción, quisiera apretar de nuevo el botón del play , que quede apuntado que tan solo lo haría para acceder a otra esfera que mejore mi decaido entusiasmo. Así las cosas, creo que me conviene abandonar el sofa y buscar la inspiración en bandas como White Manna (" First Welcome ", Cardinal Fuzz Rcds, 2020). Recuerdo hablar con la formación americana después de su concierto en un sótano del centro de la ciudad, yo estaba enterado que su nombre coincidía con el de una cadena de supermerc

SÉPTIMO CÍRCULO: SECOND HAND

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  Los salvapantallas de mis tres ordenadores han quedado definitivamente obsoletos. Colapsado desde hace ya demasiadas semanas, incapaz de recuperarme de una brontëanitis aguda, sin lograr ver más atractivo que aquello que me arrastre hasta el pozo de la luz profunda, manifiesto que necesito urgente ayuda. Grandes mansiones, cuartos con paredes tapizadas de raso, suelos de vieja madera crujiente, cortinas rasgadas, campiña y jardines apartados, fantasmas, locura enamorada, para entendernos, la patología típica de la novela romántica inglesa de la segunda mitad del XIX. Embrujado por las hermanas Brönte, por el color de sus ojos, por el gris dorado en la silueta de las montañas, el lápiz violeta en el horizonte más cercano, el pardo de los páramos y, entre la intensidad de un verde que va de más a menos, también por esas humildes escenas cobrizas en las que muere el día doméstico. ¿Cómo escapar de ese encantamiento? Siempre me han atraído las placas de poliéster de las radiografías, pod

SEXTO CÍRCULO: SKIP BIFFERTY.

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"¿ Quien dijo que hoy iba a hacer buen tiempo ?" John Peel enciende un Embassy bajo en nicotina mientras echa un vistazo a distintos titulares de la prensa amarilla diaría. Pide a Hervé su primer café en el Istanbul Cafe & Bistro de Great Portland Street.  Mira su reloj de pulsera, recuerda que ha quedado esa mañana con su compañero de la BBC Bernie Andrews. Es lunes 15 de Julio de 1968, hace un rato que llueve. Me encuentro hojeando el nuevo Melody Maker. Crazy Arthur Brown se ha roto dos dedos del pie y tiene machacada una rodilla, el doctor le ha recomendado absoluto reposo. The Beach Boys han fijado definitivamente las fechas de la próxima gira por el Reino Unido (sin Brian). El nuevo single de Jimi Hendrix (" Crosstown Traffic " / " Gypsy Eyes ") sube como la espuma en las listas. Pago mi capuccino y antes de salir del cafe observo como otro personaje aparece cojeando en escena, empuja con cierta dificultad la puerta de acceso al local, hace una s

QUINTO CÍRCULO: KALEIDOSCOPE

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¿Estaba realmente justificado el resplandor de aquellos ojos pardos, tenía de hecho algún sentido celebrar aquel certamen entre las transparentes grupas del rocio? Es cierto que los contendientes se enfrentaban en un escenario aparentemente poco propicio, un desnivel angulado rodeado por sembrados medio abandonados, pero también es verdad que sus movimientos tendían a desmarcarse previsiblemente hacia el Oeste (allí les esperaba una confortable alfombra, tapizada toda ella de húmedas hojas de robles y castaños) por lo que a nadie parecía importarle demasiado las condiciones del terreno de juego.  Para mayor esplendor, el campo está delimitado por grandes paneles que contienen arengas patrióticas, los balcones aparecen engalanados con las típicas banderas de telas cobres, celestes y verdes. Según va llegando el público, los árboles de la avenida sirven como eco de los ensayos de la banda invitada - Kaleidoscope -. Hemos de advertir que entre los camerinos de los guarnicioneros el entera

CUARTO CÍRCULO: JULY

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  Recuerdo releer la página 37 de " Sobre los ríos que van " de Antonio Lobo Antunes (Literatura Random House, 2013), recuerdo aquel comienzo..." Formas, formas. Formas que iban, venían y volvían, se superponían y alejaban, rodaban lentamente o se elevaban y caían deprisa, parecían definirse y en lugar de definirse se disolvían... " y lo hago ahora porque necesito tomar aire y sumergirme de nuevo. Cuando se sumerge uno en el lago (no en un lago cualquiera) abiertos los ojos que observan las burbujas elevarse en diminutas bandadas de medusas, se busca otra inspiración, algo así como sentir una vez más la suave violencia del agua sobre el cuerpo, retornar al sueño líquido de la matriz. ¿Me atrevería a afirmar que era esa la sensación que buscaba mientras colocaba en el plato el único y homónimo Lp de July (1968, Sweet Dandelion RE)?   ¿Qué ocurrió después? Había decidido ser feliz y seguir sin tocar el piano de mi abuela. Disculpen los palmeros afectados la metáfora p

TERCER CÍRCULO: TOMORROW

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Creo que una de las ideas más absurdas de ese atardecer fue intentar descifrar la línea del horizonte. Me explico. Hacia la playa bajaban las gaviotas, planean retrasadas sobre una brisa que huele a ánforas antiguas, cables de luz empapados y huertos repletos de lluvia anterior. En la lejana raya de un mar en calma se dibujaba la prolongada burbuja de una madeja blanca. Se reflejaba allí la imagen de una isla, puede que sea demasiado puntiaguda, puede que desee tocar un cielo aún vacío de discípulos. El monte bajo cae sobre la bahía desde el costado más brillante del paisaje, con su torrente de pequeñas casas desperdigadas parece tener como misión entablar un desigual combate contra los rayos de un sol próximo a su ocaso. Desde un taller cercano se escucha el S.O.S. intermitente de un martillo golpeando contra una placa de metal. Mientras recupero la ficción del tercer círculo, la de los golosos del Infierno, los envidiosos del Purgatorio, los espíritus amantes del Tercer Cielo de Venu