RAREZAS XIX: SOÑAR




SOLID SPACE                             "SPACE MUSEUM"
El Profesor Nesta es un vendedor de humo, personaje de edad indeterminada, suele aprovecharse de la ignorancia de esos pardillos que, conscientes o no de ello, torpemente acarician un nirvana casi siempre fraudulento. El Profesor Nesta nunca cumple años, no le hace falta soplar las velas porque su paso por la tierra abarca un enorme y desdibujado paréntesis temporal, sus tejemanejes son tan extensos e imprecisos que se asemejan a los que se procuraron durante milenios los nigromantes de las tribus antiguas. Por lo ya dicho habrán deducido ustedes que su labor consiste básicamente en engañar al tonto y vivir a su costa. Ángel Sánchez es su socio único y preferente. Ángel se dedica a dar la matraca a los oyentes con un insoportable electro-shock que recuerda los peores momentos del bakalao. Está enamorado de una chica de raza nubia que asiste desorientada a sus sesiones, pero ella no le hace ni puto caso. El Profesor Nesta y Ángel Sánchez están trabajando sobre un remedio que acelere el logro de una vacuna contra el covid-19 y, para financiar el proyecto, cuentan con la ayuda de una asociación ultra de tractoristas manchegos (noticia esta última todavía no confirmada en la redacción de la Agencia).


Recorto un artículo publicado por Carol Pires (1). "El neurocientífico brasileño Sidarta Ribeiro, que desentrañó la ciencia de los sueños en el libro "O Oráculo da Noite", recomienda una solución lúdica: soñar. No soñar en el sentido publicitario que ha acuñado la ecuación "sueño igual a deseo que es igual a dinero". Sino soñar como lo hacían nuestros ancestros, como ejercicio para entender nuestros miedos, para solucionar problemas y encontrar pistas para el futuro". Me pregunto alarmado qué relación podría existir entre nuestros ancestros y el Profesor Nesta, ¿o es qué acaso este último no sueña...?, ¿y quién me asegura que la interpretación que dichos ancestros hacían de sus sueños no se asemeja a los que hace con los suyos la chica de raza nubia?. Todos soñamos, deduzco, ¿pero lo hacemos habitualmente sobre un mundo mejor?. Yo, sin ir más lejos, esta pasada madrugada andaba soñando con la muerte, venía a visitarme disfrazada con la máscara de Alien, el octavo pasajero, y claro, salí despavorido de mi sueño, deseé soñar entonces en que era inmensamente rico o, en el peor de los casos, anhelé volver a padecer aquellos incómodos insomnios propios del climaterio.

No recuerdo en qué momento de mi errática existencia tuve conocimiento de Solid Space y su obra "Space Museum" (Dark Entries Rcds, 2017). Gran parte de los indicios apuntan hacia alguna revista rara (del tipo de The Sound Projector), una reseña obtenida de una fuente no muy común, quiero decir, absorbida desde una de esas piletas donde solo suelen abrevar las bocas que no rechazan el grasiento sabor del almizcle. Creo que por entonces (por dar alguna pista al autor del texto), yo andaba bastante interesado con las grabaciones de Delia Derbyshire con la BBC Radiophonic Workshop (que pena de dentadura, ennegrecida por el tabaco) y también en los artistas cobijados bajo el sello Ghost Box (particularmente en Belbury Poly), o en gente como David Tibet y su Current 93 o Ben Chasny y Six Organs of Admittance. Las obras de ciencia ficción de Clive Staples Lewis y su "Trilogía Cósmica" debieron influir lo suyo, al igual que los seres profundos de H.P. Lovecraft y los acantilados de mármol de Ernst Jünger. En todo caso, el descubrimiento de Solid Space fue muy fructífero, se asemejó a aquel proceso de rebobinación en el que, además de las referencias citadas, recuperaba también parte de los comics de estilo de la época, Métal Hurlant, CIMOC ó 1984.

De lo que si se tiene noticia en la redacción de esta Agencia es que el Profesor Nesta y Ángel Sánchez se reunieron clandestinamente en un piso húmedo y estrecho de la calle Ave María, allá arriba, cerca ya del cruce con Antón Martín. A la luz de un par de lámparas de queroseno el profesor desplegó un grande cartapacio repleto de recortes de periódico, notas manuscritas y otros documentos imprecisos. Carraspeó antes de hablar. Lo que parece claro es que debemos fijar nuestra atención en los experimentos desarrollados a partir de material genético, esto es, aquellos en los que la célula haya generado las proteínas suficientes que permitan que el virus se multiplique. Los ojos de Ángel Sánchez permanecían fijos en el tablero de la mesa, disimulaba así un repentino correazo de pánico que le subía por la espina dorsal. Cuando te inyecte la dosis precisa, continuó el Profesor Nesta, tu ADN se transformará en material genético viral y eso propiciará que las células dendríticas puedan localizar e inmunizar el virus. Ángel Sánchez pensaba entonces en la chica de raza nubia y en cómo se ganaría con este acto su estima, él, un díyei del montón convertido en el héroe salvador de la humanidad. Levantó la cara de la mesa, qué calor, dijo, comprendo a los japoneses.

A principios de la década de los 80 Inglaterra seguía padeciendo una importante desescalada en sus respetables niveles de bienestar social (suena "Hole In The Sky", Black Sabbath, "Sabotage", Sanctuary Rcds, RE 2015). A los altos porcentajes de desempleo le acompañaban una creciente inflacción y un grave y continuado deterioro en su tejido industrial. El descontento de la población juvenil crecía enormemente, parecía que tan solo existiera salida enrolándose en el ejército (la guerra de las Malvinas supuso un inesperado asidero para la continuidad del gobierno de Margaret Thatcher), pretender ser un futbolista bien pagado en un club de la Premier o formar parte de una banda de rock. Este último camino fue el que afortunadamente decidieron seguir los miembros de Solid Space, los londinenses Dan Goldstein (teclados y voz) y Matthew Vosburgh (guitarra, bajo, teclados y voz). Solid Space nace cuando su banda inicial, Exhibit A, publica su segundo single. Es en ese mismo momento cuando componen "Platform 6", un tema que les dará pie para crear Solid Space y estructurar su próxima propuesta musical, aprovechan también para dar así por terminada su primera etapa. Cuentan entonces con tan solo 16 años. Su sonido es una mezcla entre el primer post-punk y la new vawe, allí se encuentran reminiscencias de grupos como X-Ray Spec y Wire, el primer techno de John Foxx de "Metamatic", ya desgajado de Ultravox!, y el Cabaret Voltaire más feroz y cáustico de "Red Mecca".

"Space Museum" se diluye entonces como un azucarillo entre los efluvios del synth-pop y el techno más ingénuo. Sus trece temas conforman todo un canto a la naturaleza sincopada de los teclados, las cintas programadas de guitarras, bajos y percusión. La atmósfera lírica bebe tanto de la library music televisiva como de las primeras influencias literarias de Dan Goldstein (los textos son mayoritariamente suyos). En "Afghan Dance" se anticipa la alegría y vivacidad de un método DIY marca de la casa, en "Spectrum Is Green" las imágenes provienen de "Captain Scarlet", una serie de ficción de la TV británica que utilizaba marionetas para caracterizar el movimiento de sus personajes. "Destination Moon", inspirada en el "Objetivo: La Luna" de Las Aventuras de Tintín, sigue por esos mismos derroteros de influencias adolescentes. Mientras "The Guests " se recrea en la declamación de paisajes marcianos "New Statues" marca uno de los puntos álgidos de la grabación. Una pieza tremendamente bailable, es fácil imaginar a los Blitz Kids bailando en el garito homónimo de Covent Garden (allí sufrió Pete Tonwshend su famosa sobredosis) junto a floor-fillers de Joy Division y The Cure. "A Darkness In My Soul" cierra la primera cara, inspirada en la obra homónima de Dean R. Koontz escrita en 1981 (un novelista inglés de ciencia-ficción que anticipó hace 40 años, en la misma localización china de Wuhan, la pandemia que ahora nos afecta [2]). No deja de sorprender que esta increíble casualidad posea un precoz fondo musical en Solid Space.

Mientras "Radio France" es puro europop de la época, con destellos inclinados hacia el disco y el techno, "Tenth Planet" suena a un Gary Numan (afortunadamente en este caso) infraproducido. "Earthshock", instrumental basado en los Cybermen de la serie de TV "Doctor Who" sigue el mismo tono sincopado y da entrada a un "Contemplation" en el que las cintas y los loops priorizan el latido programado de la percusión. En "Please Don´t Fade Away", uno de los temas más minimalistas de la grabación, la voz emula a los mencionados Cybermen, fríos como robots sin cara, la pieza posee un alma de hojalata. "Tutti Lo Sanno", versión del tema original de Marine Girls (una banda, favorita de Kurt Cobain, que daría después pie al nacimiento de Everything But The Girl), muestra al dúo sonando casi en calco a unos posteriores Orchestral Maneouvres in the Dark y en "Platform 6" (recuerden, la grabación origen de la idea Solid Space), el tema se sucede en un enigmático ambiente subterráneo, de estaciones de metro sometidas a leves vaivenes de contrapuntos, coros y recitaciones de versos. Pieza que cierra una grabación en la que la lírica de Dan Goldstein muestra una riqueza de imágenes y emociones que no dejan de sorprender en un chaval que apenas había superado los 18 años.


Este "Space Museum" fue originalmente grabado por el sello In Phaze Records en una cinta de limitada tirada en 1982. En ella participó también a los vientos Jonathan Weinreich, concretamente en los temas "New Statue" y "Contemplation", aunque, debido a la pobreza tecnológica de las demos originales, apenas se pudieron entonces escuchar. Fue producido por Pat Bermingham en su diminuto estudio (The Shed, no le podía ir mejor el nombre) en Ilford, un barrio residencial del municipio londinense de Redbridge. El posterior divorcio de Bermingham provocó la desaparición temporal de las cintas originales hasta que, ya en 2017, fueron recuperadas y regrabadas para su edición definitiva por Dark Entries Records, un sello californiano especializado en recuperar el legado de bandas marginales de las últimas décadas del siglo pasado. Su escucha actual, pasada ya la época en la que las grandes formaciones de post-punk y synth-pop marcaron su sello, procura al oyente aficionado a este tipo de sonidos el enorme placer de soñar emulando la visión de aquellos Rayos-C, brillando en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser.



A Gonzalo Aróstegui, viajero experto por otros planetas mejores.


(1) ("Sueños para vencer la pandemia", suplemento Ideas, El País, 31 de Mayo)
[2] (La Vanguardia, Ficción y Realidad, Domingo Marchena, 24/02/2020)

Comentarios

  1. Pues tomo nota de esta rareza, Javier. Hay en mi segunda novela un profesor Sako muy similar a Nesta. Muchas gracias por la dedicatoria, lo mejor es que me ha pillado la lectura de tu texto escuchando a Los Planetas granadinos, casualidades.

    Un abrazo.

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  2. Agradecido. Hay muchos Nesta-Sako por el mundo lamentablemente. Y Los Planetas, pocos nombres tan idóneos para volar.
    Abrazos,
    Javier.

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  3. En primer lugar, te doy las gracias por hacerme escuchar “Space Museum” de Solid Space. Había leído alguna vez sobre esta gente, pero no me había parado a oírlos con la debida atención. Me han encantado. Con muy pocos elementos se montan una música muy atractiva.
    Y tus ya legendarias mezclas (Profesor Nesta -menudo personaje- Ángel Sánchez, Black Sabbath…) surten un efecto muy curioso. Hay que deglutirlas poco a poco. Y luego no hace falta ingerir bicarbonato. Sales triunfante del reto. Al menos a mi entender.
    Gracias por esta mezcla explosiva.
    Saludosssssssssssssss

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    1. Gracias Bab, si, con poco se puede hacer mucho, y esta banda inglesa lo demuestra sobradamente. Además, lo hicieron en una época en que la experimentación se abría paso y era aceptada. Sus conexiones con las series juveniles de TV son fundamentales para ahondar más en su propuesta.
      Saludos,
      Javier

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