SEXTO CÍRCULO: SKIP BIFFERTY.


"¿Quien dijo que hoy iba a hacer buen tiempo?" John Peel enciende un Embassy bajo en nicotina mientras echa un vistazo a distintos titulares de la prensa amarilla diaría. Pide a Hervé su primer café en el Istanbul Cafe & Bistro de Great Portland Street.  Mira su reloj de pulsera, recuerda que ha quedado esa mañana con su compañero de la BBC Bernie Andrews. Es lunes 15 de Julio de 1968, hace un rato que llueve. Me encuentro hojeando el nuevo Melody Maker. Crazy Arthur Brown se ha roto dos dedos del pie y tiene machacada una rodilla, el doctor le ha recomendado absoluto reposo. The Beach Boys han fijado definitivamente las fechas de la próxima gira por el Reino Unido (sin Brian). El nuevo single de Jimi Hendrix ("Crosstown Traffic" / "Gypsy Eyes") sube como la espuma en las listas. Pago mi capuccino y antes de salir del cafe observo como otro personaje aparece cojeando en escena, empuja con cierta dificultad la puerta de acceso al local, hace una seña a la camarera libanesa y se sienta junto a John.

Al acercarse a la mesa Hervé comenta que han habido graves disturbios en las calles de Paris hasta bien entrada la madrugada. John muestra a Bernie el borrador del texto que ha escrito para la presentación del disco homónimo de Skip Bifferty (RCA Rcds, 1968). La banda motorizada de Billy Purple se dispone a pegar un cartel anunciando el concierto nocturno del organista Larry Young en el Ronnie Scott´s. John comenta en su texto el gran vacío creado por la falta de exposición en los medios de una serie de prometedoras bandas nacidas en los últimos años. Skip Bifferty es una de ellas. El autor pone en solfa a un público acomodaticio (él lo califica como vegetativo) que no acepta más que lo mundano. Bernie pide a Hervé un Courvoisier helado con crema sobre hielo picado. Ordeno un taxi y me dirijo al nuevo Marquee de Wardour Street. Joe Cocker, con Gun actuando de teloneros, encabezan el concierto en un par de días.

Es posible que ese 15 de Julio coincidiera con la resaca de la fiesta nacional francesa, pero apuesto que,  salvo para una selecta minoría burguesa en Nanterre y Londres, el asunto de la transición (1967-1969) de la explosiva psicodelia inglesa hacia una nueva ruta musical (todavía por definir) no debía interesar a ninguno de los transeuntes del Soho. Decido cobijarme de la lluvia en alguno de los peep shows que proliferan por la zona, tengo suficiente calderilla para pasar un buen rato. Una bandada de palomas se lanzan como stukas hacia los restos abandonados de un sandwich grasiento. En mis auriculares suena esa maravillosa intro de "Move On Up" de Curtis Mayfield. La lluvia se fortalece, cae al suelo con espuelas de acero.

Rechazo acudir de nuevo a las notas; la primera moneda también se resiste y vuelve a caer perezosa en la cazoleta. Sostengo entre los dientes el resto de la manzana y vuelvo a intentarlo con otros 5 peniques; ¡por fin funciona!, se despliega la pequeña cortinita de gastado satén colorado y aparece una chica con ojos saltones de rape. La manzana permanece paralizada en mi boca, desde los altavoces suena un apagado "Keep On Running" de Spencer Davis Group. Hojeo la página 766 del "The Tapestry of Delights Revisited" de Vernon Joyson. Allí aparece una amplia referencia sobre Skip Bifferty, sus orígenes en Newcastle como The Chosen Few, su descubrimiento en el Marquee por el gran tiburón blanco Don Arden ("en nueve meses seréis los nuevos Rolling Stones..."), el contrato con RCA, la exposición en el "Perfumed Gardens" de John Peel, su participación en la comedia "Smashing Times"..., ¡un momento!... esa chica... ¿no se parece a Rita Tushingham, la conocida protagonista de esa comedia, moviéndose entre bambalinas como una serpiente buscando el calor de los focos?

La voz de Chrissie Hynde en "Thin Line Between Love And Hate" (Pretenders, "Learning To Crawl", Sire Rcds, 1983) huele esta mañana a croissant caliente. Ese mismo mes de Julio de 1968, Don Arden (también manager de Small Faces) ha convencido a sus dos miembros más destacados (Ronnie Lane y Steve Marriott) para que produzcan el single más conocido de Skip Bifferty ("Main In Black" / "Money Man"). Continúan las actuaciones por el circuito de clubes en Londres. La banda está en nombre de todos pero ignora que va a caer en el pozo de los gigantes. Solo pienso en los coros angélicos, en el cielo cristalino de sus ojos, cuando contemplo la figura comparable de Rita reptando hacia mi cabina en condensación. Ella chispea sus dedos indicando que introduzca más monedas por la rajita. Alguien debería inyectar algo de yeso hidrófugo en mis agujeros tan calientes. Me mira con esos ojos jubilados y ahora la comprendo, "chico, solo me importa tu dinero y me duelen los pies".

Bernie, tengo la sensación de que este disco de Skip Bifferty es como un totum revolotum psicodélico, enriquecido con toques arty a lo Moody Blues, Procol Harum o Left Banke (Rita, cada vez me gustan más esos grupos)... quiero decir... incorporan arreglos a las canciones que las elevan hacia otro nivel musical, más conectadas con ciertas ambiciones intelectuales, creo que pretendes explicarlo en las notas del disco John, si... cuando hablas de Skip Bifferty como una banda que no pretende convencer a sus oyentes para parecer el típico grupo infalible, omnipresente en las listas y deseos de los oyentes, pero, sin embargo, si que se encuentran plenamente convencidos de que al salirse de lo normal, al experimentar con nuevas ideas en sus arreglos, pueden alcanzar una mayor emoción melódica, estoy seguro Bernie, concluye John, esta banda tiene el talento creativo suficiente como para afirmar que su música perdurará en el tiempo, nos acordemos de ella cuando pasen cincuenta años. 

No puedo estar más de acuerdo con ellos. Desde los temas iniciales de su cara A, "Money Man", "Jeremy Carabine" y "When She Comes To Stay", Skip Bifferty decide acertadamente continuar las líneas compositivas características del pop-psicodélico de la época, aportando además puentes melódicos enriquecidos por una indudable abundancia de referencias... ¿cómo diría?... del Thomas Hardy y Laurence Sterne literarios, ahí hay un poso claro de la eterna Inglaterra rural. "Guru Guru" es un divertimento tribal, la percusión cobra protagonismo mientras esperamos la aparición de las bailarinas en el palacio de Hampton Court. Los tres temas siguientes, "Come Around", "Time Track" y "Gas Board Under Dog", retornan a la emoción del huevo inicial, el primero en formato de conmovedora balada, el segundo adoptándo mayor cohetería eléctrica, el tercero en plan vaudeville, los tres convertidos en una hidropesía psicodélica afortunadamente difícil de erradicar.

El ambiente creado en la cara A me empuja con urgencia a girar el disco en el plato (Rita, veo llegar esa agradable luz blanca justo antes del desmayo). En la cara B, "Inside The Secret" continúa con esa misma sensación anterior de brillantes melodías internas, aquellas que quisieras seguir escuchando sin pausa, tal es su riqueza rítmica. "Orange Lace", al igual que "Follow The Path Of The Stars" (existe por ahí una magnifica versión de Cilla Black) y "Prince Germany The First", conforman la línea más baladística, las tres progresan al calor de orquestaciones de cuerda, coros ensoñadores y arreglos atrevidos. Las que siguen, "Planting Bad Sees", "Yours For At Last 24" y "Clearway 51", tienen más trote psicodélico; la segunda de ellas, espectacular en su desarrollo percusivo, en sus imaginativos puentes, la primera aun recoge rescoldos de pasada elegancia mod, la última viene a resumir lo mejor de la banda, acertada melodía, magníficas voces y coros, instrumentación y arreglos brillantes, Psicodelia antes que psicodélica.

Hervé recoge y limpia la mesa aspersando con Mr. Muscle, arranca después el anuncio del concierto de Larry Young, al levantar la vista observa como a poca distancia John y Bernie se guarecen bajo un ancho paraguas azul, me gusta más el dibujo del reverso del Lp, tiene más encanto, el de la cubierta me parece más infantil, John está de acuerdo, tose y enciende un nuevo Embassy, despliego el catálogo de la Stonewell Library en Leicester Square, pregunto a la dependienta si tienen algún libro del Senador Joe McCarthy, me señala el segundo piso mientras levanta un hermoso brazo de porcelana, los miembros de Skip Bifferty pretender huir de Don Arden, anuncian su disolución y se mudan a la Isla de Wight con la intención de seguir componiendo, Bernie repasa la programación vespertina de "Top Gear" en la BBC, pide consejo a John sobre que canción del reciente trabajo de Skip Bifferty debe radiar en primer lugar, sin dudarlo "Money Man", tenemos que ayudar a su despegue definitivo, la banda disfrazada bajo el nombre de Heavy Jelly negocia con Chris Blackwell de Island Records un nuevo contrato, alguien informa a Don Arden de la jugada y la aborta de inmediato. Vuelven a Londres y se disuelven definitivamente.



 

Comentarios

  1. Qué bien te lo montas metiéndote en esos papeles. Llega uno a creérselo todo como en una película buena. Tengo "The Story of Skip Bifferty" con dos CDs, incluyendo las sesiones en la BBC y varios bonus track. Ayer le di un buen repaso después de que me los recordaras con tu magnífica crónica, y no me arrepentí de haberlo hecho. Pasé una buena tarde, que no es poco en los tiempos que corren.

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    1. Gracias Bab, bueno... el caso es entretener al lector, uno no pretende más que eso. Ese doble CD que mencionas es también objeto de mis deseos... ya veremos. La verdad es que esta banda, a nivel de ideas compositivas, de aprovechamiento de los medios de grabación en los estudios para llevarlas a cabo, estaba un peldaño por encima de las otras muchas que concurrían por la época. Lástima que no pudieran progresar más, y no por culpa suya precisamente.
      Aupa,

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  2. Estoy con Bab: esa casi mimetización que haces entrando en el mundillo que rodea a estos discos es magnífica. Y le da nueva vida a la situación, haciéndola actual.

    Por desgracia los Bifferty no se pueden quejar de haber salido fuera de tiempo, ni de grabar en un sello pequeño. Además como bien dices tuvieron a su lado a personajes como John Peel; su único enemigo era Arden, su propio manager, pero eso no explica el porqué de su destino casi subterráneo. A veces pasan cosas así de raras en el mundillo del disco, y lo único que se me ocurre es volver a lo de siempre: el exceso de oferta... y la falsa impresión que tal vez tenemos hoy en día de que la psicodelia fue un estilo masivo, cuando resulta que no es así. Salvo dos o tres discos grandes la mayoría de las ventas fueron en los singles, y aun así no se vendieron tanto como se cree. Tal y como tú mismo también dices la mayoría de la clientela era bastante conservadora, a pesar de esas cosas que se cuentan sobre el Swinging London y demás historietas.

    En fin. Otro disco soberbio. Otro homenaje sobresaliente y merecido. Y es de agradecer además esa referencia tangencial al señor Joynson, que en parte ha sido el mentor de muchos de nosotros cuando comenzamos a volver la vista atrás y a buscar las perlas enterradas: hasta mediados de los noventa, cuando apareció su primer libro, andábamos casi a ciegas. En su honor me he vuelto a leer esa entrada suya sobre los Bifferty: "Another fine underground band", son sus palabras.

    También un gangster como Arden merece su sitio aquí, para bien o para mal. Es otro de esos notorios personajes surgidos en el caldo mafioso británico del espectáculo en los años 50/60 que hizo daño a mucha gente: los Small Faces aún siguieron pagando deudas tiempo después de haberse separado, a pesar de su popularidad.

    Un placer venir aquí, como siempre. A ver con qué nos sorprendes ahora...

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    1. Si, efectivamente, había exceso de oferta para un público que ya tiraba a lo bueno conocido más que a lo (también bueno) por conocer, y además, ya lo apuntas, el Lp estaba a punto de romper con los hábitos de compra pero todavía seguía primando el single, y esta gente de SB, como tantas otras bandas en su línea, necesitaba del formato largo para dar a conocer su propuesta artística.

      La figura de Don Arden me ha recordado la del capo de Roulette Rcds, el Morris Levy de USA. Otro tiburón del negocio que jugaba más en la liga mafiosa que en otra.

      Y si, obras como las de Joynson han sido fundamentales para conocer y apreciar aun más todo este entramado de la música rock.

      Gracias y saludos,

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